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Y entonces nunca acaba.

Los domingos son como siempre, aunque uno no sea siempre igual. El peso vuelve a subir y hace llover. Hace no dormir, hace caer y hace ruido. La clase de ruido que no deja pensar y que duele. 

El domingo me entorpece, no son buenas noticias, no es una buena y una mala. No es si quiero, si puedo o podré. Es peso, más peso. 

El culpable siempre es el domingo.

Tiempo

Y entonces es complicado. Porque parece que no existe el equilibrio entre aquí y mañana, entre el primer rayo de luz y la luna llena. Porque el amanecer es más bonito con nubes pero las nubes también son tormenta. Y el gigante siempre pisa y lo hace fuerte y, siempre se escucha aunque no llegue a sonar. Porque las manos se entrelazan y se sueltan. El negro sigue siendo negro y el blanco se torna color y va lento. El valiente se queda en casa, se ha pillado el domingo de descanso. Porque así fue y será la paz que no lo es y la batalla que no llega a ser guerra. 

Porque parece que siempre perdemos un poco por dentro y nunca llegamos a ganar.

Sinos

Y así fue, después de todo

(no mucho)

El tiempo.

.

El de quererte sin medida

ni dolores

(la cabeza)

Con mis ganas.

.

Infinito, casi luz

de encontrarte en el vacío

(el todo)

Para ser.

*

Y entonces vuelvo a ser tormenta,

a llover sin aviso.

Llover con fuerza,

sin intermitentes.

Y entonces aparece sin nada

sin paraguas, ni chubasquero.

Aparece para besar mi lluvia

y colmarla de arcoiris.

Qué suerte la mía de no secar jamás,

suerte de que quiera quererme.

Será

Aquellas pequeñas cosas,

diminutas

casi imperceptibles

que te hacen ser quien eres

que me hacen sentir-lo real.

Chás 

Y entonces aparté el miedo más profundo y admití que el otoño es mi estación favorita del año. Admití que quizá el tiempo no se mida en segundos sino en sentidos.

Admití que puede pasar, que puede ser, que puede surgir.

Que puede por un rato, o por muchos.

A tientas…

A veces me echo de menos. Esas veces que la soledad ya no sirve y que el mensaje de aquella persona queda obsoleto.
A veces me asfixio. Teniendo todo el aire y respirando profundo.
A veces me quiero. Luego olvido los motivos.
A veces lloro. Muchas veces, intercaladas, vacías y pequeñas.
A veces me busco. Perdiendo el tiempo, buscando el mapa que nunca he llegado a dibujar.
A veces me tiro. Sin conocer si tengo alas, o habrá escalera.
A veces suspiro. Más de la cuenta, como expirando pensamientos.
A veces río. A veces, pocas. Menos que antes.
A veces me abrumo. Por no hacer todo, por no saber nada.
A veces pienso. Con claridad, con nubes, con lluvia, con viento.

A veces pienso en coger de nuevo mi puzzle, pero son tan parecidos los tonos, son tantas piezas pequeñas… Tengo algo de él: excusas.

A veces creo. A veces hago.