Noviembre

Así como las hojas caen

Así empiezo a no entender.

Por qué los colores del otoño tienden a desaparecer.

Quién dice que el verde es más bonito que el amarillo o el naranja.

Marchitar y morir.

Morir en amarillo y naranja.

Quizá las lágrimas no sean perennes y aparezcan cada estación.

Ojalá marchiten en amarillo y naranja.

Ojalá vivir en verde.

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Octubre

Me juró que si pedía ser feliz, se cumpliría. Y yo lo pedí, con la fuerza de un huracán. Con la fuerza que despide lava el volcán. Con la fuerza que canta esa canción algún loco enamorado.

El grito ahogado que no escapó ni en susurro. Así lo pedí, así no surgió. 

Felicidad eres tú. Por dentro, por fuera. En cada respiración y en cada pestañeo. Felicidad es descubrir que las complicaciones solo desgastan, solo nublan. Felicidad es la luna de una noche de octubre. Felicidad es un beso apresurado a través de la ventanilla de un coche. Felicidad es saber que la felicidad no escapa. 
Luna de octubre, cine los miércoles, serie inacabada, chocolate a medias y desafines varios.

Todo y poco más.

!*

A la gota de agua le costaba estar en consonancia con el charco. Prefería ser una de unas cuantas que se posaba sobre una pequeña hoja al abrirse paso el amanecer. 

Noticias

Y entonces nunca acaba.

Los domingos son como siempre, aunque uno no sea siempre igual. El peso vuelve a subir y hace llover. Hace no dormir, hace caer y hace ruido. La clase de ruido que no deja pensar y que duele. 

El domingo me entorpece, no son buenas noticias, no es una buena y una mala. No es si quiero, si puedo o podré. Es peso, más peso. 

El culpable siempre es el domingo.

Tiempo

Y entonces es complicado. Porque parece que no existe el equilibrio entre aquí y mañana, entre el primer rayo de luz y la luna llena. Porque el amanecer es más bonito con nubes pero las nubes también son tormenta. Y el gigante siempre pisa y lo hace fuerte y, siempre se escucha aunque no llegue a sonar. Porque las manos se entrelazan y se sueltan. El negro sigue siendo negro y el blanco se torna color y va lento. El valiente se queda en casa, se ha pillado el domingo de descanso. Porque así fue y será la paz que no lo es y la batalla que no llega a ser guerra. 

Porque parece que siempre perdemos un poco por dentro y nunca llegamos a ganar.

Sinos

Y así fue, después de todo

(no mucho)

El tiempo.

.

El de quererte sin medida

ni dolores

(la cabeza)

Con mis ganas.

.

Infinito, casi luz

de encontrarte en el vacío

(el todo)

Para ser.

*

Y entonces vuelvo a ser tormenta,

a llover sin aviso.

Llover con fuerza,

sin intermitentes.

Y entonces aparece sin nada

sin paraguas, ni chubasquero.

Aparece para besar mi lluvia

y colmarla de arcoiris.

Qué suerte la mía de no secar jamás,

suerte de que quiera quererme.